Y hoy, me ha vuelto a enamorar. Pocas palabras describen la carrera de Indy. Sólo Elena ha escuchado mis gritos. Insultándole. Pero todo es porque me da miedo que se caiga.
Aiins, pero es que tiene una carita mááás mona *-*
- Puueees:
bored
Necesito... Puff, no sé qué necesito. Hablar con Clon lo primero, pero la última vez me dejaste muerta y desde entonces no tengo noticias de ti. Luego, mi padre se niega a llevarme en la moto, estos días que hace un poquito de fresquito el hombre debería aprovechar, pero nada, que no me sirve de nada ser su ojito derecho (sólo para lo que él quiere una hija ''motera'').
Um... el otro día fui al concierto de Amaral -que me enamoró hasta que salimos y nos encontramos a unos amigos que nos contaron que en Almería fue mucho más espectacular, pero estaba en Daimiel, y algo es algo- y los teloneros eran los mejores que he visto hasta el momento. Tiene por ahí alguna cancioncilla buena y resulta que son conocidos. Se llaman Alis (que a mí el nombre me suena a todo menos a un grupo) y resulta que son ''conocidos''
Tengo que decir que llevo dos días sobreviviendo a base de Explorer y de limitarme a lo estrictamente necesario, porque el puñetero Firefox parece que no tiene muchas ganas de ir. Algo más... El día 5 me voy tres días a la playa con mi prima, que algo es algo. Aunque cuando vuelva seguiré con ese aire de recuperaciones que se respira gracias a mi hermana.
Y por último, hoy día de carreras, dos de ellas carrerones. Quééé bonito el momento -no me ha hecho llorar, que conste, sólo se me han saltado un poquito las lágrimas- en el que Brad y Marc se han dado la enhorabuena. Ya van 700 victorias italianas, yeah.

Pongo la foto en grande, para que la gente comprenda por qué me pegaría un tiro
si ese hombre me mira con esos ojos y me lo pide
¿Soy la única persona que tiene que editar para que la entrada sea pública?
- Puueees:
bored - En el gramófono:Las flores sin jardin

nidamente. Cada vez me entran más ganas de recorrerme Inglaterra entera y meterle un par de hostias (¿o es ostias?, bueno, da igual) en la cara por no ganar ninguna carrera. Tío, que te lo ponen a huevo, les falta que te pongan pétalos de rosa por el camino. Y después de intentar matarle, notaría que me empieza a faltar el aire, que me sale una risita nerviosa y que estoy temblando. Y ya después, después, despuesísimo de eso, no sé qué haría.
Vamos a hablar un poco seriamente. No escribo ni leo. Vale, eso lo tengo asumido. Pero que no se me ocurra NADA para escribir no lo trago muy bien. Las últimas cosas que he subido han ido un poco en decadencia, pero se mantenían estables. Puede que todo sea culpa de
Necesito una sesión de pelirrojos. Y no me voy a comprar Breaking Dawn -muaja, muaja- con lo que he leído por ahí tengo suficiente. Hay demasiada gente borracha por ahí fuera
- Puueees:
calm - En el gramófono:Hold the line
Necesito una sesión larga, larga, larga. De beteos, cotilleos y tonterías. De tíos guapos y pilotos buenos. De hablar por teléfono y que se me pase el tiempo. De sentir que estás a mi lado.
Creo que sólo estás por las mañanas y eso es malo para mí. Encima dices que necesitas volver ya. Y dentro de un mes empezará lo malo. No sé cómo será, con suerte no es taaan terrible como me lo imagino.
Me estoy depresionando, de esa manera que tú ya conoces. Y aarrrgg, no puedo más. Y te has olvidado de mí T_T
En fin -serafín- que te necesito, que eres la madre de mis ojos, mis luz en el túnel y todas las cosas bonitas habidas y por haber.
Y cada día me engancha más
Y bueno, hoy he empezado a ser sana, nos hemos cogido un amigo y yo dos bicis (una no la cuadrábamos y como que no iba muy bien) y ale, al primer camino que hemos encontrado y pufff al final he ido andando, después de haberme caído con el otro encima... Viva la vida sana
- Here:Por favor, necesito Mónaco
- Puueees:
happy - En el gramófono:Gato negro - Dragón rojo
Desesperada por ver otra vez a Márquez correr y porque en MotoGp.com no hacen más que subir videos chorra, que por cierto no puedo ver y es que me niego a pagar
Además, ahora me he enamorado de Dovizioso. Hombre, del cuerpo de Dovi ya lo estaba, pero no sé, siempre le había tenido en algo así como un segundo plano y además me repatea que le haya quitado ese quinto puesto a Edwards, pero o Toseland o él tenían que demostrar algo, y aquí estamos. Y eso de poder adelantar a Hayden en Laguna Seca es tener un par de huevos bien puestos y como sea el compañero de Dani los dos se van a convertir en mis niños :)
El sábado a morirme un poco en Madrid.
De Mónaco ni hablo. No están las cosas para gastarse 2000 euros en un viajecito en moto. Además, estoy intentando convencer a mi padre de que me lleve a Le Mans el año que viene.
- En el gramófono:Inyéctame cualquier cosa de los Beatles
me puse a ver Skins. Vale, típica serie de adolescentes,
y sólo he visto tres capítulos, pero me parece algo más que aceptable
La imagen no es de muy buena calidad, pero es la única que salían todos que he conseguido encontrar

Y ahora, buaaah, mi añoñamiento, me encanta (arriba, la cosa secsi de las gafas naranjas)

- Here:Sachsenring
- En el gramófono:Hoy acepto todo TOTO
La primera vez que lo leí, me decepcionó bastante y tengo que decir que la idea en general
no me gusta, para nada.
La segunda vez que lo lees, bueno, me ha decepcionado un poco más la verdad,
soluciones demasiado fáciles, obvias, de esas que tienes cuando te quedas sin ideas,
y luego esa perfección, que a las 250 páginas ya te ha aburrido.
Pero de todas maneras, me he decidido a seguir, y estoy con Luna Nueva, no llevo ni 100 hojas
y ya estoy pensando en dejarlo, pero tengo que decir que un hombrelobo me pone más que un vampiro,
así que por esa sencilla razón voy a seguir.
Y, seeeh, mi hermana, (
porque si no los lee, ¿cómo critica las películas?
Que ya viendo el trailer te entran ganas de no ver la primera...
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Puuuuuf, espero que te vaya bien, niña de mis... ¿ojos? no quiero ser copiota,
pero vamos, que guay, guay, que ya estás ahí.
puff, el sueño de tu vida
y te vas a tirar todo el veranito allí
y, después, a la Universidad.
Y un Olé bien grande.
Te quiero
Guay, guay
pD.: Elena, tú eres Lucy. Guay, eh
- Puueees:
Intermedia - En el gramófono:Lucy in the sky with diamons - The Beatles
El otro día se supieron los ganadores del Reto de Poetas Anónimos y me sorprendió un poco
Por cada día perdido es un femslash (Alice/Andromeda) que un día me vino a la cabeza en un arrebato de Alice (arrebato... amo a esa mujer;

Y ya aparte de esto... el otro día (si no fue ayer fue anteayer) nos mandaron en infómatica crearnos un blog con un compañero y yo tan chula como soy dije: Pues yo un livejournal. Y mi profesor me miró con cara de ¿.? y aceptó a duras penas poniendo como excusa que era de Microsoft
La emoción de nuevos amigos no se puede ni comparar con tener un cuerno de Snorkack:
Link FF.net:
Amarillo y marrón
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-
| 01. Brillo | 02. Riesgo | 03. Encuentro | 04. Cambio | 05. Determinación |
| 06. Locura | 07. Estaciones | 08. Carrera | 09. Verdad | 10. Conquista |
| 11. Futuro | 12. Ventisca | 13. Debilidad | 14. Lucha | 15. Interludio |
| 16. Antojo | 17. Viaje | 18. Calendario | 19. Tregua | 20. Celebración |
| 21. Retroceso | 22. Tiempo | 23. Ayuda | 24. Ocaso | 25. Imprevisto |
| 26. Despedida | 27. Ruina | 28. Afecto | 29. Dormir | 30. Final |
Por una parte, bueeeeeno, me quedé sin novio. Pero, la verdad es que me siento como si me hubiera quitado un peso de encima. Tampoco esperaba una relación larga, no con mi edad (faltaría maaaas!), pero ya no tengo que preocuparme de los llámame -porque él nunca tenía saldo- o de no poder estar con mis amigos por estar con él o de un montón de cosas que ya empezaba a notar incómodas. Así que nada, voy a dedicarme a reenamorarme otra vez de Rupert Grint, y ahora, me he dado cuenta de que los motoristas son unos sex-simbols. Pongamos como ejemplo a Nicky Hayden y a Toni Elias, y a Simoncelli (que seguro que nadie está de acuerdo conmigo, pero yo le veo un punto) y a Bradley Smith (que me dan ganas de achucharlo como a un peluche ^^)
Y sigamos, el otro día, mi grupo y yo acabamos discutiendo en medio de una plaza y sacándonos los trapos sucios de meses y meses. ¿Y? Ahora me siento bien. He aprendido a tener mas cuidado con ellos y los he conocido todavía más.
Otro tema... No soy cristiana (y es algo que respeto totalmente) pero me gustan los momentos de ética en las clases de religión, aunque al final siempre acaben relacionando todo con los pecados y blablabla, pero, a lo que iba, es mi profesora, que me engancha y me dice las cosas que yo ya sé, pero de otra manera, muy, muy diferente y me hace darme cuenta de que de verdad debo cambiar. Que estar deprimida es parecer tonta (traducido a mi idioma) y que pase de malos rollos, que soy joven (apenas sé si entro en esa categoría) y me queda mucha marchaaaaaaaaaaaaaa
#30: Obsesión
Su amiga Susan solo decía que era una simple chiquillada. Que todo el mundo alguna vez había tenido un impulso. Pero que lo olvidara, que eso no era para ella.
Su primo Albus alegaba que lo probara cuando quisiera, pero que no fuese a consolarse a él cuando por fin se diera cuenta de que lo único que había heredado de su padre era el color pelirrojo y la cabezonería.
Pero, no podía negar, que se había enamorado de las escobas en aquellos años tirada en la biblioteca de su casa, leyendo y releyendo los libros de práctica de su padre, estudiando las teorías de su madre e intentando cogerle la escoba a su hermano. Pero no podía evitar que cada vez que saliera al patio las manos le temblaran y tuviera que ir corriendo a dejar el palo otra vez en la habitación de Hugo.
En realidad, nunca lo había visto en directo. Por eso, cuando llegó a Hogwarts, fue a todos los entrenamientos del equipo de Gryffindor. Se aprendió técnicas, jugadas, tácticas e incluso los puntos fuertes y débiles de cada jugador. Hacía cálculos, ecuaciones, planos y maquetas a escala del campo de quidditch. Después, se lo mostraba al entrenador, que contento lo aceptaba. Pero cuando Rose ya tenía la boca abierta dispuesta a pedirle una vuelta en su Nimbus 3000, todos están entrando por la puerta de los vestuarios y ya solo quedan los restos del césped despeinado y la sensación de desazón de Rose.
Por eso, porque no podía evitar dejar de soñar con ello, e incluso de obsesionarse, por su decimocuarto cumpleaños se atrevió a pedir una escoba. Claramente la respuesta de su padre estaba llena de exclamaciones saltonas, alegrías y abrazos por todos los márgenes de la carta. En el otro extremo, se encontraba su madre, también con exclamaciones, pero de incredulidad. Siempre había visto en su hija la viva imagen de ella de joven y eso implicaba mantenerse alejada lo máximo de todo ese mundo.
El día de su cumpleaños alguien la despertó soplando en su cara. Como no, Albus. Albus despertándola con un grato cumpleaños. Albus cantando un feliz en tu día. Albus… en la habitación de las chicas.
- ¡Que morro tienes! – Exclamó Al antes de que su prima pudiera decir algo.
- ¿Qué? Ooh… Albus. ¿Cómo has subido?
- Volando
- ¿Volando? - ¿Volando? ¿Cómo? ¿Por la ventana? No lo creía. Rose se enderezó en la cama y miró al joven Potter, fijándose por fin en lo que tenía en la mano – Eso es… ¿¡Mi escoba!?
- Más bien la de mi padre. No sé como la tienes tú en vez de yo…
Después de alabanzas hacia la escoba, de observaciones, de calibraciones, de cuidados, de retoques… Albus le recordó a Rose que una escoba estaba para montarla, no para cotillearla como si fuera la típica rubia de turno. Rose esbozó una sonrisa forzada y alegó que tenía que estudiar y que más tarde lo probaría. Evitó la mirada de decepción de Albus y se levantó de la cama para poder colocar su regalo. Después, cuando Albus ya había salido, se vistió y bajó a desayunar.
Ya había pasado una semana y la escoba seguía en el mismo sitio. Rose tenía que evitar las miradas de decepción de su primo y las de ‘’te lo dije’’ de Susan. A lo mejor se había equivocado, a lo mejor solo tenía que dejar pasar que soñaba con el quidditch y hasta con los Chudley Cannons –obsesión que seguramente precedía de su padre-. Pero ella tenía demasiado ego como para admitirlo y demasiado miedo como para probarlo.
Al fin de semana siguiente se había previsto una excursión para Hogsmeade. Rose alegó que se quedaría estudiando y, como era lógico en ella, nadie lo puso en duda. Después de haber desayunado, vestirse y repetirse unas cuantas veces que no quedaría en ridículo, abrió su baúl y sacó la escoba. Con miedo, bajó al campo de quidditch y corriendo se metió en los vestuarios. Sacó de su mochila la ropa que le había quitado a su primo y se la puso encima. Salió al campo y enseguida el aire le golpeó en la cara, pero eso no la frenó.
Igual que había visto durante sus años de existencia, se subió en la escoba pero la agarró dando la impresión de que si la soltara la vida se le podía escapar. Dio una patada al suelo, pero enseguida agachó el cuerpo con todas sus fuerzas y volvió al césped. No sé podía creer que por una vez los libros le fallaran. Había recorrido toda la biblioteca y se había leído hasta los que relataban las mejores caídas de la historia del quidditch, pero ninguno decía cual era la base para aprender a montar en escoba. Claro que sabía que había que subirse al palo y darse impulso con el suelo. Pero eso ahora no le servía.
Sacó su varita y dibujó cuatro aros a dos metros del suelo en línea recta. Con solo conseguir pasar eso, ella ya se sentiría feliz. Cerró los ojos y esta vez dio una patada con más fuerza. Se elevó la altura justa para pasar los aros. La escoba parecía esperar una orden, como si solo ella pudiera hacer que se moviera –Y Rose sospechaba que era así-. Concentrando cada neurona de su cabeza, ahora despeinada por el viento, la escoba se empezó a mover. Rozó todos los aros y en vez de una línea recta, parecía haber dibujado una carretera llena de baches, pero al menos se había movido.
Y poco a poco sacaría esa obsesión y la convertiría en don, o al menos en entretenimiento. Pero no hoy. Demasiado era haber conseguido elevarse y encima marearse con ello. Volvió a su habitación, guardó de nuevo la escoba y devolvió las cosas de Albus a su habitación. Salió al lago y esperó a sus amigos. No les contó nada, solamente quería esperar a poder moverse cinco metros en línea recta y experimentar, por fin, la sensación de libertad que sus venas le pedían a gritos.
#06. Necesidad
Otra mañana más, la cama aparecía repleta de arrugas. Los rayos que avisaban de un nuevo día caluroso atravesaron las persianas y rozaron los ojos cerrados de Rose. Todavía era temprano y apenas había dormido, pero abrió los párpados y no los volvió a cerrar. Estiró el brazo esperando palpar de nuevo su pelo pero solo se encontró con la almohada. No dio indicios de preocuparse y se giró para mirar el otro lado de la habitación. Nada que ver con el revuelo de los primeros días, ahora se mantenía un orden y toda la ropa estaba doblada encima de la silla, con los zapatos colocados en el suelo.
Ted salió de la ducha y se miró al espejo. Cerró los ojos y se concentró en su imagen. Al abrirlos de nuevo sonrió y se guiñó un ojo a si mismo al verse moreno. Se secó, se vistió y salió de nuevo a la habitación. Aunque nunca lo decía, sabía que Rose estaba despierta, pues en un par de ocasiones había visto como cerraba los ojos rápidamente, pero sabía que a ella lo que más le gustaba era que la despertara. Por eso se sentó en el borde de la cama y le pasó la mano por la mejilla. Le parecía tan frágil… tan solo tenía dieciocho años. La había visto crecer, había jugado con ella y se habían bañado desnudos en distintas ocasiones. Incluso había estado saliendo dos años con su prima.
Rose se puso sus vaqueros y se recogió todo el pelo en un moño. A través del reflejo del espejo veía como Ted se reía mientras ella se arreglaba. Se dio la vuelta y tosió. Él solo levantó las manos y salió de la habitación seguido por Rose. Ella todavía no se había acostumbrado a esa casa. Ted… Teddy con casa propia. Parecía mentira como cambiaban las cosas y que ahora ella estuviera en su cama y no para contarse historias de miedo como hacía diez años.
Como siempre, Rose se perdió y apareció en el balcón. Nunca se acordaba de que con solo sacar la varita del bolsillo iría directa a la cocina, pero tenía que admitir que esas vistas le gustaban. Respiró profundamente el aire y giró la cabeza de un lado a otro, con una sonrisa en los labios, como si todavía estuviese incrédula por lo que estaba ocurriendo. Nadie de su familia lo sabía, ni siquiera Hugo ni Victoire. Tampoco Rose sabía si estaba enamorada. Puede que solo fuera ese amor fraternal que sentía hacia él o que de verdad quisiera quedarse con esa comodidad un buen tiempo más. Pensando en eso, como ya tantas veces atrás había hecho, salió de la terraza y se fue hacia la puerta contraria.
La cocina ya olía a café y las tostadas quemadas acababan de salir. Ted nunca aprendería a cocinar ni un simple desayuno, pero en eso eran los dos igual de patosos y ninguno de los dos se podía quejar. Rose se sentó enfrente de él y cogió la primera tostada. La dejó en la mano mientras echaba café en la taza y después le dio un mordisco. El sabor ya lo tenía asimilado y no le costaba disimularlo. La verdad, es que a ella no le saldrían mejor. Centró su vista en el periódico hasta que se cansó de soportar que Ted la mirara. Levantó la cabeza hacia él y luego miró el reloj. Sin prisa alguna subió de nuevo a la habitación, se puso unos zapatos planos, simples, como a ella le gustaban y bajó de nuevo a la cocina, esta vez sin perderse. Le dio un último sorbo al café y un largo beso en los labios a Ted. Era un roce tranquilo, acogedor, sin prisas y con ninguna palabra de por medio. Le echó una última sonrisa y se fue a trabajar.
Cuando se cerró la puerta, Ted recogió el desayuno pensando en qué sería él sino fuera por ese pequeño detalle. Porque, al igual que comer y dormir, Rose se había convertido en su necesidad, y con el tiempo se darían cuenta en que él en la de ella también.
#27. Deseo
Quedaban atrás todas las veces que se había sentado a los pies de su madre a intentar leer el título del libro que ella tenía en sus manos. Quedaban también atrás las noches en
Cuerpo de mujer, mente de anciana, sonrisa de niña. Rose recorre los pasillos con su larga cola de caballo ligeramente recogida y los pelos que le rozan la cara perfectamente lisos. La túnica le encaja a la perfección y parece marcarse en cada curva que dibuja su paseo. Mantiene la mirada atenta, pero siempre tropieza con cualquier alumno –seguramente porque él lo haya querido- y entonces un mechón rizado se descoloca y se queda colgando por el cuello, combinando perfectamente con el resto de sus complementos.
Sabe que la miran, que su pelirrojo no pasa desapercibido y que se encuentra dentro de la categoría de ‘’aceptable’’ de los soberbios de Slytherin. Alguna vez ha intentado poner empeño y enamorarse de algún Ravenclaw bien asentado, pero no llega a más que a mirarle los ojos cuando le habla y a fijarse en su espalda cuando van andando de vuelta. Su cabeza parece incapaz de hacer algo más que analizar el físico y darse cuenta de que está equivocada entre el deseo y el amor.
Muchas veces se ha sorprendido mirando tontamente la sonrisa de cualquier chico ya mayor y sin poder quitar ojo de los brazos formados por el quidditch. Y otras muchas se ha sorprendido pensando en su vida en pareja, con el hombre perfecto y los hijos perfectos.
Y cuando vuelve a caminar, levantando la vista de niños pequeños mirando donde no deben, piensa que jugar de vez en cuando nunca viene mal, y por eso sonríe para sus adentros, porque a lo mejor no es tan difícil sustituir el amor por el deseo, y este a su vez por la pasión. Convertir todo en un juego de adolescentes y llevarlo más allá de donde pensaban.
Pero siempre se frena. Una a una le llegan las imágenes y los recuerdos de cuando solo necesitaba un poco de cariño para ser feliz. Pero ella quiere seguir y mira al chico de turno, del que apenas se sabe su nombre y se da cuenta de que no debe. De que la diversión ha llegado a demasiado y de que le quedan años, muchos años, para seguir errando como ha hecho hasta ahora. Porque si no se hubiera equivocado de esa forma, quizás no se habría dado cuenta de que el deseo, aparte de humano, es traicionero. Y en cantidades pequeñas es gratificante.
Por eso ahora ha vuelto a caminar, agradeciendo la buena vista y sonriendo, esta vez para el mundo. Ahora no duda en que el deseo es mejor guardarlo dentro, y su cuerpo también. Esconde la mujer e intenta volver a ser la niña empollona de siempre, dándose el lujo de mirar de vez en cuando la pasarela que desfila por el pasillo de la biblioteca.
En un principio esta viñeta iba a ser amor, y un principio más lejano amor era muy diferente. Y la verdad es que al final no estoy muy contenta con mi resultado. Pero, como vieja moraleja, errar es humano.
